Y cuando tienes esa sensación de libertad, entonces deseas gritar; que el mundo te oiga y demuestres que, puedes ser lo que quieras sin miedo a caer.
Que deseas que todo a tu alrededor se coloree de un tono rosado, pero, esto es imposible.
Por que siempre está allí el dolor, que de un soplo se lleva el rosa y te deja afónico, que no te deja ni pobrar a gritar.
¿Libertad?
No, realidad.
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